Si la maquina falla…

Al principio; tras el primer golpe, sólo existía caos y desorden. Pronto todo comenzó a organizarse, a tener un cierto sentido. Las cuentas empezaron a cuadrar, y aunque en el cajón seguía quedando un triste tenedor, y se amontonasen los pañuelos almidonados con iniciales bordadas sin su dueño, todo pareció acomodarse; se asentó el lodo […]