lo atroz de los pistachos

…lo atroz es no querer saber quién eres…

– Es un pistacho cerrado.

– ¿qué?

– Un pistacho, ya sabes. De los que se quedan en el fondo de la bolsa porque antes te comes los más abiertos y fáciles, los que no suponen un problema.

– esos así se tiran.

– pues yo no lo hacía. Trataba de abrirlos, de buscar un resquicio, una posibilidad de llegar a ellos y hacer que se rompiese la cáscara.

– ¡cuánto trabajo para un triste pistacho!

– Pues sí, pero siempre creí que estarían especialmente sabrosos, quien sabe, que compensaría de algún modo el trabajo. El caso es que cada vez encuentro más de esos.

– ¿Cerrados?

– Del todo. Y yo cada vez con menos ganas de jugar a las ganzúas.

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16 pensamientos en “lo atroz de los pistachos

  1. Hija, es que cada vez te encuentras más pistachos cerrados, y no es cuestión de tirar la bolsa entera, no?.
    A partir de ahora habrá que comerlos como las nueces, con instrumento ad-hoc.
    Y sobre todo, no hay que convertirse en uno de ellos…

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