(im)perfecta

Antes me obsesionaba con facilidad. Podía pasarme semanas pensando qué había en mí o qué faltaba, qué cosa podía ser esa tan imprescindible y de la que yo carecía. Hacía malabares con los kilos, las modas y los gestos. Cambiaba de peinado y me mordía la lengua por cualquiera. Deseaba ser lo que otros querían que fuese.

Hoy eso ya no importa, porque podría hipnotizar a cualquiera con el solo bamboleo de este cuerpo plagado de zonas a eliminar, de curvas y rectas que los cirujanos estarían dispuestos a cortar, aspirar o estirar sin dudar demasiado. Deslumbro gracias a que no estoy bronceada al estilo actual y me permito llorar porque no hay un maquillaje al borde del desastre.

Ahora que ya no es antes, que por fin me he encontrado en los posos del café, que me completo y me desbordo, me puedo reír sin miedos. Es la perfección esa trampa para niñas buenas, esa producción en serie de objetos decorativos insulsos que despiertan ovaciones y levantan muros translúcidos.

Soy tan defectuosa, tan llena de matices y marcas, de pelos que no he sabido depilar, uñas desconchadas y pies doloridos de tanto deambular que podría encandilar a cualquiera. Además sudo y a veces me duermo en el cine. Otras me sienta mal la comida y me paso el día yendo y viniendo del baño. No es lo políticamente correcto, pero es de verdad. Hablo un inglés terrorífico y aunque guardo de todo en el bolso que nadie espere que tenga tiritas. Me pongo insoportable con dos vinos, lloro con el más mínimo atisbo de humo en el ambiente y conduzco de milagro. He robado en alguna tienda, uso palillos y después del primer trago de cocacola eructo o reviento.

En definitiva: llena de pegas y pecas, de fallos y callos, de errores y horrores. Completamente desparejada y con un pensamiento peregrino, dueña de una voz perezosa y unas piernas que nacieron siendo torpes y feas. Tan imperfecta como cualquiera; única en mis defectos.

Resumiendo, estoy encantada de ser yo.

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14 pensamientos en “(im)perfecta

  1. El encanto más irresistible está dentro. Y sólo asoma, fuera, por lo ojos. No es ningún farol… la sustancia no tiene sitio en la perfección. Bicos, Srta. (im)perfecta…!

  2. desco, descooo…
    eres lujuriosa e intelectualmente portentosa, excepto… ejem… a ver cómo lo digo… si usas palillos para comer comida china, vale, pero como te refieras a mondadientes… eso sí que no, por ahí no paso. es tan innegociable como lo de mis pelos en las orejas.

  3. Éste es divertido!! aunque yo no he visto nunca el efecto de la coca-cola, ni el de dormir en el cine. Doy fé del resto, en especial de los vinos, el blanco esmaltado, y lo de las tiritas, aunque ésto último deberías, porque esos pies en los cambios de estación…y un secreto, el maquillaje no es necesario pero el katmandú sí!

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