la razón de ser de los bolsillos

Aunque creas que es estúpido y pueril, no lo es. No es un gesto debido al frío, a unos caramelos robados a puñados o para esconder unas cicatrices delatoras de mil torpezas culinarias.

Verás:

Camino con las manos en los bolsillos para refrenar mis ganas de enzarzarme en cualquier extremidad que pase. Agarrarme de la mano de un transeúnte, de ese hombre que va a trabajar, aquella niña que sale del colegio o el yonqui que siempre dormita bajo los soportales. Me freno para no tratar de salvarme, de abrazarme a un flotador hecho de cemento y acero, a un dulce sustitutivo que sirva para engañar mi conciencia.

Camino con las manos en los bolsillos porque no quiero utilizarlas ya más para expresar quimeras, dibujar castillos, construir intrincadas esculturas sentimentales o modelar el aire que despedaza mis previsiones. Encuentro que resulta mejor callar que soñar, anudar los dedos que enredar los sentimientos. Es mejor aguardar.

Camino con las manos en los bolsillos, como quien sabe que el infierno está ahí fuera, que la protección que da una chaqueta es endeble pero tranquilizadora, y que sirve para alargar esta falsa seguridad, este mar en calma tan alarmante, esa idea sorda que me sobrevuela.

Camino con las intenciones escondidas en unos bolsillos que voy ahondando cada vez más, como si pudiese cavar en el espacio interior entre el forro y la lana hasta llegar a los anillos de Saturno o a una constelación de besos que no aparezca en ningún mapa celeste.

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7 pensamientos en “la razón de ser de los bolsillos

  1. No tengo costumbre de ir con las manos en los bolsillos por aquello de que se dan y por que si te caes no tienes manos para amortiguar la caída, aunque he de decirte alguna vez me he sorprendido perdida en mis pensamientos con alguna mano dentro.
    petonets

  2. sansar- el problema son esas uñas tan largas… que me da cosa que me arañen, que después quedan marcas, eso por no hablar de la de gérmenes que pueden tener ahí metidos… 😛

    alicia- yo vivo en provincias, toda calle es ancha cuando no hay con quien tropezar. Aún así tropiezo, y hasta me caigo, yo solita.

    bicos

  3. Qué divague tan bello has escrito hoy! Yo no sé, me voy a fijar qué hagooooo! El problema es que no uso nada que tenga bolsillos en donde meter las manos, por el clima de mi ciudad; siempre hace calor.
    Beso.

  4. pues yo he ido aprendiendo que es mejor ir metiendo las manos en esos bolsillos que ir lanzandoselas a diestro y siniestro. No se si sea más higiénico pero desde luego es más precavido y mucho menos doloroso. Besos

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