post-it mentales

– Me voy a convertir en Michael Knight en breves. La culpa la tendrá un coche con ánimo de dialogar a propósito del tiempo y la temperatura del climatizador. Será en propiedad, todo mío para “mal-aparcarlo” cuanto quiera.

– Llevo toda la semana peleada con Orson Welles. El buen hombre me persigue farfullando “rosebuuuuddd” por las esquinas. Todo porque me he apuntado a un taller literario / curso / grupo de gente que escribe algo más que la lista de la compra / personas con tiempo libre y diccionarios que consultar / NS-NC en el que me han puesto deberes. Tengo una pareja imposible de elementos con la que hilar una historia. Orson se empeña en que haga un remake de Citizen Kane en que alguien llora por un ejemplar del Quijote. Me niego mucho, muchísimo.

– Ha salido del horno un regalo atrasado en forma de oruga, (ahí arriba se la puede ver) y en ciernes están las libélulas con alas de encaje fino, algún collar de cuentas irisadas y varios regalos sorpresa para algunos personajes cercanos-lejanos.

– En suspenso se encuentra la homework de las clases de inglés. Ya no diferencio el present simple del present perfect, ¡qué calamidad!

– El tiempo permitido para la levitación diaria es de veinte minutos, después me obligo a aterrizar en la racionalidad y dejar de pensar como si viviese en el día de San Valentín de forma perpetua.

– He pasado a mi madre estas tres cositas, para que lea algo de lo que sale de mi cabeza / olla a presión. Lee en silencio y no dice ni mu, a saber lo que me comentará. La temo más que al profe del taller, y por si alguien se lo pregunta (ya sabes que me refiero a ti) eliminé el párrafo final de “Invisible”, paso de ser Blasco Ibáñez.

– El verdadero motivo de este despropósito de texto es que existen un par de temas que se atragantan. Se vuelven ovillos de lana cada vez mayores y se hace imposible encontrar un cabo del que tirar para desmadejarlos.
Puede que se hayan olvidado las fórmulas para unir los labios en un beso de los que paralizan la migración de las garzas, que se nos hayan acabado aquellos cuentos que nos tranquilizaban antes de dormir y que ahora sea mucho más palpable el frío bajo esta luz fluorescente.
Quizás, con suerte, sólo necesitemos recordar las razones que nos llevaron hasta aquí. Justificaciones y motivos no tan diferentes para unos y otros.
Estás esperándote a ti mismo en algún recodo y es sólo cuestión de tiempo que te reencuentres. Estoy tranquila, hay estrellas infinitas que te señalan el camino, y si no fueran suficientes recuerda mi arsenal de luciérnagas.

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8 pensamientos en “post-it mentales

  1. Que bien que te hayas apuntado a un taller… me ha hecho gracia porque uno de mis primeros comentarios que te hice fue esa sugerencia… y si no recuerdo mal me digiste que todo podia ser. Y ha sido.

    Pues muy bien.

    Besos

  2. ya me contarás que opina tu madre…aunque creo que te pedirá más, ahora que le has dado el primer dulce! Te estás volviendo muy azucarada, y me consta que el tiempo de levitación diaria es superior, aunque sea de forma intermitente.

    Yo también quiero ser Michael!!

  3. jo¡ yo quisiera apuntarme pero es imposible, entre el trabajo, la casa, la niña, los perros, no, definitivamente es imposible. Lo que si he aprendido es que no se pueden forzar los escritos. Estos vienen solos cuando han de hacerlo. Por cierto, lo de un Rosebud con el quijote?? Joder¡ no me extraña que te niegues, jajjaa

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