ahora

Ya no escribiría nunca las cosas que había dejado para cuando tuviera la experiencia suficiente para escribirlas. Y tampoco vería su fracaso al tratar de hacerlo. Quizá fuesen cosas que uno nunca puede escribir, y por eso las va postergando una y otra vez. Pero ahora ya jamás podría saberlo.

Las nieves del Kilimanjaro. Ernest Hemingway

Esto es empezar de cero. Y no es como encontrarte una puerta cerrada y tener que optar por otra de las que se extienden a ambos lados de un pasillo interminable. Este es el tipo de situación en que te encuentras en pleno desierto, sin caminos o huellas que te orienten y con la certeza de que vayas hacia donde vayas todo será nuevo y complicado. Todos los aciertos y todos los fallos están ahí, esperándote.

Entre todas las posibilidades, la que contemplo es precisamente la menos popular, la que desaconsejaría cualquier abuela o cualquier adulto responsable, semejante a enrolarme en la legión extranjera o escapar con el Circo Italiano cuando abandone la ciudad.
No me apetecen más seguros a todo riesgo ni remiendos que me sirvan para ir tirando. Hoy, tal como se presenta mi horizonte, lo único que deseo es no tener que encontrarme conmigo misma convertida en lo que no soy, en alguien gris que se deja vencer antes de comenzar.

No quiero pensar que ya es demasiado tarde para arriesgarme, que no es adecuado, no se ajusta a mi agenda o trastoca los planes trazados. Ahora es cuando resulta perfecta la locura, ahora es cuando puedo intentarlo.

Y si fracaso ya me lamentaré mañana.

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6 pensamientos en “ahora

  1. Adelante. Yo siempre me arrepentí de seguir a pies juntillas el plan marcado (universidad-trabajo-hipoteca), así que, si logras salirte de él, enhorabuena. Además, puede que incluso encuentres un atajo o un camino alternativo mucho mejor que el itinerario estándar.

  2. fantástico. El primer paso para llegar a lo que uno quiere es saber lo que uno no quiere, o no quiere ser.
    Yo ahora mismo no sabría que hacer si me encontrase en un desierto con nada andado, todo por andar. COn todos esos aciertos y esos fallos por delante. Todo por hacer, todo por empezar. Señor, hoy, precisamente hoy me siento tremendamente vieja, tremendamente cansada. Hoy no creo que tuviese fuerzas para nada, para empezar ni terminar nada. Hoy es uno de esos días en los que me echaría sobre un sillón, me encogería y cerraría los ojos. Y que pase el tiempo.

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