tiempo de reverberación

1. m. Fís. En un auditorio, tiempo que ha de transcurrir para que el sonido se reduzca en una proporción determinada. Diccionario de la RAE Hay que dejar un cierto intervalo para que las cosas se asienten y el ruido pueda apagarse. Necesito amortiguación, aislamiento y silencio. Así no tendré que oirme decir muchas más […]

el telón de acero

Vamos por ahí sin conocernos, nos cruzamos y no nos vemos realmente. Soltamos frases automáticas, de las que guardamos bajo la lengua para salir del paso en cualquier encuentro social, para así no tener que hablar de lo que en verdad cuenta. Algo anda mal cuando lo que resulta adecuado y lo verdaderamente necesario entran […]

efecto MUM*

Me embalé en plástico de burbujas para protegerme de los golpes que pudiese recibir durante la travesía. Desde dentro de mi envoltorio todo se veía borroso, apenas manchas de colores que iban y venían, se acercaban y me llevaban a otro lugar. Estuve bien resguardada durante un tiempo, el justo para comportarme como alguien estable […]

“bouffée”*

Las cosas parecen marchar bien, pero es pura fachada. Bajo la primera capa de pintura mal dada se esconde la realidad dura, la que no hace prisioneros ni da concesiones a los incautos. Por lo visto todo puede verse de un modo alternativo. A veces las manos que ofrecen ayuda se parecen a las que […]

metas

No puedo decir, aunque sé que sonaría mucho mejor, que hubiera alcanzado el objeto de mi vida. Sería novelar demasiado descaradamente. Más me valdrá ser honesto y aceptar con sencillez que no he sabido nunca de un hombre que se encontrara en una posición tan diametralmente opuesta al objeto de sus deseos como yo en […]

deriva instintiva

Enrollas un mechón entre los dedos, hundes las manos hasta las muñecas en un ovillo de cabello reluciente. Repasas con las yemas su textura. Sin intención aparente vas descartando uno a uno cada pelo hasta encontrar algo que no creías estar buscando. A pesar de todo ahí lo tienes, sobresaliendo entre los demás: rugoso y […]

pastillas para soñar (o no)

Valeriana. Dos al día antes de acostarme, para conseguir respirar. Para poder cerrar los ojos y no ver a ningún padre de la psicología regañándome por saltarme su doctrina. También una menta-poleo entre comidas, para asentar unos alimentos que últimamente se empeñan en saltar como truchas rebeldes en el interior de mi estómago. Higiene del […]