placeres

Ahora me levanto en mitad de la noche, exactamente cada cuatro horas, como un reloj suizo. Pensaba que me costaría hacerlo, pero he descubierto que es una necesidad. No sé como puedo explicarlo para que lo entiendas. Verás, no es como cuando tienes muchas ganas de mear, ni tampoco es como follar. Es mejor que ambas cosas juntas, como mil veces mejor.

Si no lo hiciese me dolería muchísimo, no soportaría la tensión. Hay aparatos mecánicos con que podría ahorrarme algún trabajo y mandar a M que se encargase por mí, pero no quiero. Por eso, aunque cueste creerlo, me supone un alivio dejar la cama a esas horas.

Está todo tan sincronizado que parece cosa de meigas. Se despierta justo cuando entro en su cuarto y ni siquiera llora, sólo bracea mirando hacia arriba, como pidiendo que la cojan. Me siento en el sillón, cerca de la ventana para que nos vea la luna y suelto tres botones del pijama.

Me habían contado en el hospital que puede ser complicado conseguirlo siendo primeriza, pero hemos tenido suerte. Acerco el pezón a su mejilla acariciándola con él y automáticamente gira su cabeza en esa dirección con la boca dibujando una “o” chiquitita.
Cuando le roza los labios abre los ojos mucho, alzando las cejas, y lo atrapa con fuerza. Ese momento es indescriptible. Tú dirás que me engaño, que los recién no pueden percibir más allá de los contrastes de pelo-piel de la frente, pero te juro que clava sus pupilas en las mías mientras mama. Me recorren escalofríos por la espina dorsal mientras lo hace. Es puro placer, no sólo por el desahogo de sacarme la leche o de ver que todo funciona correctamente. Es más que eso.
La veo indefensa y a la vez tan decidida, con las manitas presionando el pecho rítmicamente y me quedo alelada observando sus movimientos, los cambios imperceptibles de su expresión y las pausas que hace para tomar aire.
Te parecerá una locura, pero siento que se detiene el tiempo mientras le alimento. A veces, algunas noches, desearía que no acabase la toma de las tres. Si fuese posible congelaría el mundo en ese preciso instante, con ella aferrada a mi pecho y yo prendida de sus ojos.

No sé como explicártelo, ni yo misma lo comprendo del todo.

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12 pensamientos en “placeres

  1. mitchell- bueenooo… todo a su tiempo…
    solounpoco- por un momento pensé que tenía alguna falta de ortografía arrghhhhhhhhhh
    sansar- ella lleva solo 15 días, igual es por eso. Ya veo que tus pezones sufrieron con tus hijos 😛

    bicos

  2. En la linea 3 dices “follar”.

    No me gustan las chicas que dicen palabrotas y no cruzan las piernas como una señorita, pero he hecho una excepción y te he leído.

    No entiendo la relación entre follar, mear y mamar.

    Y esto lo has escrito despues de comer? Joder…

  3. Supongo que cada mujer vive de forma particular la toma de las tres. No debe ser muy agradable eso de las grietas en el pecho, pero imagino que para algunas la experiencia de alimentar a su hijo con sus propios y más naturales recursos debe suponer una suerte de plenitud primigenia.

  4. Pues para no tener idea lo has descrito perfectamente, aunque si soy sincera mi adorable durante los primeros meses no me dió tregua, y eran tomas de la 1 de las 2 de las 3, y así toda la noche, a ver se es libre de decidir si quieres dar el pecho o no, pero pese a todo y a mis problema iniciales a la hora de dar el pecho ” grietas y mastitis” seguí adelante y reconozco que el momento en el que tu bebé está mamando de tí y te mira a los ojos, es único e indescriptible, al menos para mi
    petonets

  5. Pues no estás en absoluto lejos de lo que describes, porque lo haces como si fuese desde dentro. Mi hijo mamó durante un año y (esto es algo muy frecuente) lloré la vez que supe que iba a ser la última. Y sí, los ojos ciegos de un recién nacido ven más de lo que verán de adultos, o eso parece cuando te miran en la penumbra de una toma. Pero como todas las magias, ésta también existe sólo cuando se busca. Muchas mujeres no tienen experiencias trascendentales cuando se ocupan de sus crías, y es tan lógico como tenerlas. Lo que es extraordinario es poder transmitirlas sin haberlas vivido. Felicidades.

  6. sansar- ya te veo ya, modernillo del todo.

    fakin- es que son relaciones muy particulares, siento herir tu sensibilidad. Perdoneme usté. 😛

    mebajo- supongamos, supongamos… que por ahora no lo sé…

    alicia- tiene que ser… bueno, no tengo ni puñetera idea de como debe ser, para que negarlo.

    milady- es que me pasa como al bebé, que no ve, pero lo parece… jejejeje

    bicos

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