las cosas fáciles

Las lasaña precocinada, aceitunas sin hueso, telas que no se arrugan, rotuladores lavables, tutoriales para manejar el ordenador, cámaras de fotografía que enmiendan la torpeza de sus dueños, bolsas de basura con cierre incorporado, aparatos que señalan el desvío correcto en cada rotonda y hasta coches que se aparcan solos.

Mesas y sillas de camping plegables, las telas impermeables de ciertos manteles, la lana que no encoge, la plata que no se ennegrece, el arroz vaporizado, los acondicionadores que evitan los nudos y encrespamientos capilares, los recambios para casi todo, las servicios técnicos 24hrs, las latas de mejillones con anilla de apertura, los leds que encienden las farolas automáticamente, los perros adiestrados y el paso rápido del tiempo cuando se disfruta.

Ese rosario electrónico, el sexo sin compromiso, el funcionamiento de un pararrayos, las pizzas a domicilio, las sartenes especiales para dar la vuelta a la tortilla con una mano, la amistad cuando está recién estrenada, los atajos para ganar tiempo, la quiniela cuando ya es domingo por la noche, las preguntas verdes del trivial, soñar bajo la ducha que eres como la Schwarzkopf haciendo de gato , el patinaje dialéctico a la hora de la merienda, sentir lo que se dice, decir no todo lo que se siente.

Los escalofríos tras rebuscar en el arcón congelador un helado de fresa, las nuevas tijeras de podar con seguro anticortes, las cosquillas en el estómago al rozar con la lengua la piel de un melocotón, los contagios de resfriados y estornudos, acertar por intuición preguntas que no conoces, las sopas de letras de los periódicos.

Esa pirólisis de los hornos modernos, las tiritas que curan heridas por si solas, esquivar los charcos gigantes dejados por la tormenta, arrancar hojas del calendario, sentirse bien con poco y ver que las piezas de los rompecabezas siempre terminan por encajar.

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27 pensamientos en “las cosas fáciles

  1. maría- las verdes eran de ciencia, decían, pero después preguntaban de que color son los contenedores para papel…
    ¿són fáciles esos paquetes? a mí se me resisten todos esos que vienen al vacío, nunca encuentro por donde se abren.
    🙂
    sansar- todo es cuestión de actitud, me temo

    bicos

  2. Eso dicen en las cajas, que lo curan todo, y las que son para las ampollas de los pies ya te digo yo que son milagrosas.
    Justo las cosas que nombras no dependen de uno, son autónomas, y eso lo hace sencillo y fácil para nosotros, sólo hay que disfrutar

    🙂

  3. la pirólisis si consigue acabar con el uso de esas espumas para limpiar el horno que siempre me han provocado arcadas será un avance milagroso.
    Las tiritas curan, son mejores que una imposición de manos de curandero jejejeje

    bicos

  4. mebajoenlaproxima- es que los niños son fáciles, por definición, tal como se ven son. Añadiría, dejar pasar el tiempo el domingo por la mañana, en cama, claro… 🙂

    amigaeterna- pero ya no es lunes, así que todo es más sencillo… ánimo…

    bicos

  5. Señorita…, no dependen de uno la lasaña ni las aceitunas. Pero… ¿y el escalofrío, las cosquillas, los contagios e, incluso, la amistad, aunque esté recién estrenada? Aquello está fuera, esto está dentro. La tirita es autónoma, la herida… no.

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