manifiesto de una polilla

Revoloteo; voy haciendo cosas sin pensar, varío mi trayectoria cada cierto tiempo, aunque destino y origen sigan siendo los mismos. Probando, confundiendo la dirección, peleada con los mapas que se resisten a ser doblados, los gps que hablan de intersecciones inexistentes y las señales de tráfico contradictorias.

Errática; porque hay veces en que creo estar olvidando algo importante que dejé en un margen del camino; porque soy animal tendente a desviarme, que no sabe migrar de norte a sur y viceversa; cetáceo que termina varado en aguas poco profundas, hipnotizado por los colores sugerentes que ofrecen las costas que tiene ante si.

Fervorosa creyente, atenta a las indicaciones de mis otros significativos, de las intuiciones y las predicciones del horóscopo cuando me hablan de fenómenos fabulosos y prometen que el azar juega en mi favor. Me convierto en devota de santos pecadores y ángeles de la guarda caídos, fabricando amuletos a base del aliento y palabras que se escapan de los labios de quien me rodea y cuida.

Convencida de la fuerza de un karma cósmico que devolverá a mi orilla lo que yo ofrezca multiplicado por cinco o veinte, me atrevo a desafiar lo convencional: a mirar más allá de lo que estipula el contrato como inquilina de mi cuerpo y pintar el horizonte como me viene en gana, tal como lo sueño y no necesariamente como dicen que debe ser.

Quizás tengan razón esos libros de instrucciones para la vida, puede que me golpee contra una misma superficie incandescente una y otra vez. Puede que me ciegue un rayo luminoso que atribuyo al sol cuando únicamente se trata de una macilenta bombilla vista desde demasiado cerca.
Posiblemente actúe de forma suicida y mi perspectiva parezca inadecuada; lo descubriré de forma autodidacta, aprenderé lo que supone un choque frontal con la realidad transparente del vidrio, lo que duele la rotura de un par de sueños y unos cuantos huesos hechos añicos.

Mientras tanto, reivindico el derecho a dudar de aquellas normas dictadas por un narrador invisible, la sagrada obligación de intentar encontrar una ruta propia antes de resignarme a seguir la fila india de las hormigas obreras.
Defiendo mi libertad para ejercer como polilla; empeñada en tentar la suerte frente a todo cristal, tratando de mantenerme en vuelo alrededor de mi bombilla particular tanto tiempo como sea posible, por tantos años como se me permita.

Y va por el cuarto de siglo, 25 importantes razones para estar agradecida y feliz.


Para autofelicitaciones convencionales y pasadas de cumpleaños, leer aquí.

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29 pensamientos en “manifiesto de una polilla

  1. Muchísimas felicidades, Desco…!! Tengo un ala y las dos antenas de tu polilla… creo que el resto lo perdí por el camino, desde tus 25 a mis inconfesables… 🙂 Un BICO, y muchas y muchas felicidades. Que se te permitan muchos más!!

  2. lamandragora- casi todo lo que hay por aquí es mío, y cuando no lo es suelo decirlo… que lo dudes es un halago ¿no? 🙂

    maite- tienes las dos alas, aunque ahora no las uses mucho, seguro que si pruebas a estirarlas estarán intactas, entumecidas como mucho. Y de inconfesables nada, la edad siempre debería ser confesable y publicable bien alto. Que nos permitan un montón de ellos, incluso hasta que nos cansemos.

    bicos

  3. A los veinticinco años, querida, tienes todo el derecho, y el deber, si tienes la inquietud, de ser todo lo polilla que te salga de la mismísima…. larva…..
    Y se nota, por cierto, que no eres una hormiga de esas que van por ahí, las muy gregarias, en fila india…
    Así que muchas felicidades….

  4. Mmm…, Señorita Desconocida, me parece que todos tenemos un poco de polillas. Por lo menos yo me veo retratada en varias de tus reflexiones. Creo que alguna vez en mis 20s, también me dejé cegar por un rayo de luz creyendo que era el sol, y resultó la más macilenta de las bombillas. Parte del aprendizaje. Felicidades por tus 25 años. Se que no te quedarás de polilla por mucho tiempo. Si siendo tan joven escribes tan bien y con tanta madurez, cuando tengas 40 serás un best seller. Un saludo.

  5. Ais, queda un trocito de tarta???, jo, empiezo a pensar que soy como el conejo del cuento de “Alicia……”, uis que mal queda esto, juas, bueno que llego tarde , pero llego, FELICIDADES.
    Molts petonets

  6. lamandragora- si es que los gallegos estamos por todas partes!!!!

    madeleine- todos deberíamos tener algo de polillas, al menos un poco de esa temeridad.

    laluz- ¿una mujer? ¿¿yaaa?? muy pronto me parece, con lo bien que se está siendo una postadolescente veinteañera. Una mujer seguro que no se retocaría el flequillo con unas tijeras de punta redonda 🙂

    mebajoenlaproxima- mejor volar todos, que las demostraciones acrobáticas nunca me parecieron muy entretenidas…

    alicia- no llegas tarde, es hoy. Y hay tarta para parar un tren..

    sansar- ayyy, монгол querido…

    solounpoco- me reafirmo, el 82 fue buen año, pero septiembre más 😛

    bicos para todos

  7. Uy te has librado por los pelos!. Te iba a echar la bronca por cumplir años un día que yo estuviese de viaje. Menos mal que he llegado a tiempo para mi felicitación… Felicidades Desconocida-manostijeras de flequillo evanescente. Pero…por qué una polilla?. Por qué?. No recuerdas lo que hice yo con la última…

    Bicos enoooormes!!!!!

    PD: Acepto mi pedazo de tarta en el espacio v, en el t me he comido ya dos.

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