curiosidad

Adagio de la selva

Cuatro insaciables cosas tiene el mundo:
la boca de Jacala* es lo primero;
el buche del milano, lo segundo;
las manos de los monos, lo tercero;
y, como nunca logra verse harto,
el ojo humano siempre fue lo cuarto.

El “ankus” del Rey. El libro de las tierras vírgenes. R. Kipling.

*Jacala- así es llamado en la selva el cocodrilo.


Ocurre que por más que te hable siempre tengo la impresión de que existe una barrera que no se traspasa. Termina la conversación y me quedo con la sensación de desconcierto de quien no sabe bien que terreno pisa, como si algo no acabase de funcionar. No manejo las claves adecuadas, o puede que pretenda demasiado de una simple charla. No lo sé.
Hay días en que todo se sigue y discurre de un modo automático, con las frases y los pensamientos en perfecta sintonía, de un modo fácil y sin trabas.
Otras ocasiones siento que me pierdo, que en algún punto dejamos de hablar de lo mismo y yo me encuentro en la Luna y tú en Marte. Quizá es que siempre estamos así, aunque haya momentos en que nuestras órbitas converjan y nos rocemos por una décima de segundo.

Son muchas horas de letras amontonadas, de insomnio y surrealismo. Es en esa absurda nada donde más coincidimos, en los trenes de largo recorrido, las bicicletas sin pedales y mis supuestos pretendientes; en las situaciones inventadas y las farsas, las historias sobre gentes desconocidas y los futuros improbables.
Por lo demás, los diálogos se hacen ásperos; incómodos como esos jerseys de lana que tanto pican. Me pienso más de cien veces lo que he de escribir y más de mil lo que considero que tienes en mente.
Hablas conmigo y me hago pequeña, o quizá tú me pareces un gigante. No sé. Hablo contigo y me sorprendo esquivando las intimidades, las miradas que creo (sé) que para ti no tienen mayor importancia. No sé, hay veces en que no me entiendo.
Definitivamente, cuando se trata de ti, o de nosotros, no estoy segura de casi nada. Faltan datos y me invade una incertidumbre constante.

Anuncios

16 pensamientos en “curiosidad

  1. Casi no quiero intervenir aquí… entre el emisor, el receptor y el medio. Empero, saludos desde Cadiz y pincha aquí si también te ha sucedido esto ya que a todos nos ha pasado mas o menos lo que cuento en este video. Por su cotidianeidad, por su carácter universal, es fácil que arranque de ti una sonrisa cómplice.

  2. ¿Podría ser esto mi “tendente al infinito” bien explicado y concretado…? Yo me he sentido exactamente así casi un año. Al final, he dejado de pelear. Hablando se entiende la gente, y si no, es que no se entiende. Visto de lejos, todo es mucho más simple. Me ha encantado. Me lo “cuelgo” 🙂

  3. Ojalá fuera tan simple como lo describen los lingüistas (emisor, receptor, canal…), pero la taoría de Roman Jakobson está plagada de matices (emisor, receptor, canal, esperanzas, prejuicios, sentimientos…) ¡Qué fácil es hablarse y qué complicado comunicarse! Es como encajar las piezas de un puzzle mal recortado, pero limando las esquinas al final todo se ensambla bastante bien. Así que ¡a buscar una lima!

  4. maite- cuélgatelo, pero que sepas que tu tendente al infinito es perfecto, a mí siempre me sobran palabras.. “para que uno llegue al otro siempre le faltará el doble de la mitad” 🙂

    mebajoenlaproxima- si no sé ni limarme las uñas en condiciones.. a saber lo que acabo haciendo…

    bicos para las dos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s