Arthur

Un niño quiere ver. Siempre comienza de esta manera, y entonces también comenzó así. Un niño quería ver.
Era capaz de caminar y podía llegar hasta el tirador de una puerta. Lo hacía sin nada que pudiese calificarse de propósito o intencionalidad, tan sólo el turismo instintivo de la infancia. Una puerta estaba allí para ser empujada; entró, se detuvo, miró. no había nadie que lo observara. Se volvió y se marchó, cerrando con cuidado la puerta tras él.
Lo que vio se convirtió en su primer recuerdo. Un niño pequeño, un cuarto, una cama, unas cortinas cerradas filtrando la luz de la tarde. Cuando llegó a describirlo en público ya habían transcurrido sesenta años. ¿Cuántas veces lo contaría para si mismo hasta suavizar y ajustar las sencillas palabras que finalmente empleó? Sin duda alguna aún le resultaba tan nítido como aquel mismo día. La puerta, el cuarto, la luz, y lo que había sobre la cama: un “objeto blanco, del color de la cera”.
(…)
¿que el niño quiere ver? pues dejad que vea.
Un encuentro en un cuarto acortinado. Un pequeño y un cadáver. Un niño que, por la adquisición de la memoria, ha dejado de ser un objeto, y una abuela que, al perder esos atributos que el niño estaba desarrollando, ha retornado a ese estado. El niño pequeño miró, y más de medio siglo después el hombre adulto aún observaba. Lo que representaba un “objeto” – o, para ser exactos, lo que acontecía cuando se presentaba ese terrible cambio, dejando sólo un “objeto” – iba a ser de una importancia capital para Arthur.

Arthur y George. Julian Barnes. Fragmento inicial que traduzco de mi versión en galego.

Este es un buen comienzo… y con un mejor final unas cuantas páginas después.

La editorial Rinoceronte, parece empeñada, además de en traducir autores de lo más interesante al galego, en arruinarme; cada nuevo título que anuncian se convierte en un imprescindible para mí.
Apuestan además por la idea, que tan descabellada me parecía a priori, de permitir bajarse sus títulos en versión pdf, suponiendo que el gusto y amor por los libros en versión impresa hará que se compre aún después de haberlo leído gratuítamente de esta forma. En mi caso tienen razón, y ya van tres en un mes.
Y dentro de nada Akhmátova.
Así no haré nada bueno de mis ahorros. Eso sí, mi lista de la compra crece y crece…

Y por cierto, Arthur, el del libro, es Arthur Conan Doyle, el de Sherlock, el de los estudios sobre hadas…

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13 pensamientos en “Arthur

  1. tengo ojos a prueba de pantallas, llevo toda la vida forzando la vista, leyendo con linternas a escondidas y demás burradas oculares. Siempre he querido conseguir gafas… y nada, no hay forma.
    Además, yo quiero los libros en versión impresa, para oler, ojear y hojear…
    bicos

  2. pues yo me he leído ya unos cuantos libros en pantalla. No lo hago mucho tiempo seguido, eso sí.
    Otras los imprimo, los cojo prestados de la biblio, me los dejan o también los compro.
    Ese fetichismo por comprar libros ya leídos y que te gustan, no lo tengo. Una vez leído (si el libro es de propiedad) intento colocarlo con los amigos o la familia. ¡Es que tengo un piso pequeño!
    bss

  3. A mi no me recomiendes libros, que me los tengo que leer!! Soy otra fan de la literatura, y cuando es recomendada por gente a la que estimo simplemente no me puedo resistir!

    Y soy como tú. Los libros que huelen a nuevo, a tinta y papel me chiflan, y, aunque tengo serios problemas de espacio en casa (y a JB amenazando con que va a expulsar a mis queridos acompañantes) los libros que presto son de ida y vuelta. Por favor!!

    Me lo apunto. Sigh! A ver qué le cuento a JB…
    😉

  4. Me encanta leer, que me recomienden libros ,comprarlos, que me los presten, tengo la gran suerte que a mis 4 hermanas también les gusta leer y nos los vamos pasando, pero hay muchos que me enganchan y me los compro, vamos que ya no fumo pero me voy arruinar en libros ,eso si mas sano y entretenido
    petonets

  5. solounpoco- bueno, por ahora no me voy a meter ningún dedo en los ojos ;P

    rumores- por eso los recomiendo, para extender la plaga… y huelen aún mejor los viejos, a humedad y polvo, con las hojas amarilleando.

    alicia- mejor leer que fumar, que las colillas no las puedes prestar a los amigos, ni ponerlas en estanterías.. además, es mejor vicio para contagiar a tus hijos jejejejejeje

    bicos repartidos

  6. Yo haría como el detective Carballo del Vazquez Montalbán: Una vez leído el libro, para encender la chimenea o a la basura….Pero a ver quién convence a mi colega que los adopta como si de niños se tratara…Así estamos ya, que hay un par de habitaciones donde sólo hay libros. y desordenados, que caben más¡¡

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