Infección contagiosa

Cambia mi punto de vista. He hecho el pino, y cabeza abajo me he encontrado a mi misma, como si algún mecanismo hiciese contacto con el cambio de orientación.
He soltado un nudo, de los apretados y correosos, uno de los centrales en mi vida. Lo he deshecho y sólo me ha costado una uña rota y un par de maldiciones a modo de catarsis.
Ahora salto de la cama y no con el pie izquierdo, me desmeleno y tampoco echo en falta un peine, me río por todo y es una alegría contagiosa.
Me desperezo, me estiro y alargo los brazos en dirección al cielo. Siento un hormigueo en las yemas de los dedos; puede que haya rozado las estrellas, me digo bromeando. Nueva sonrisa que le dedico a mi perro feo.
Me dijeron que era la ducha un buen lugar para derrumbarse, para desmoronarse bajo la lluvia artificial, y estuve de acuerdo al oírlo. Sin embargo, hoy me elevo como nata montada, con la piel a punto de nieve. Me convierto en un merengue que salta por el baño oliendo a jabón, al que no le hace falta ni una guinda más.

El verano está cercano; lo presiento entre los charcos, asomándose en una maceta llena de geranios en flor, en un lejano olor al plástico de los flotadores y colchonetas de playa. Está ahí.
Y a mí, que no me gusta el calor, que me tuesta el sol como si fuese un camarón, que tengo que estudiar otro año más; a mí, precisamente a mí, me encantará que venga de una vez.

Me ha infectado un optimismo desmedido, estúpido y sin base objetiva.
Me sienta bien este nuevo estado de ánimo. Es mejor para estudiar, para escribir y para dormir. Es mejor para vivir, mejor para compartir y regalar envuelto en un papel satinado.

Tengo planes para mañana, para el viernes, sábado y el resto de mi vida. Y con suerte, igual hasta los cumplo. Igual no se me acumulan más notas de tareas por hacer y lo llevo todo (o casi) al día.

PD: y de banda sonora, para mayor felicidad, el Titán (sinfonía nº1) de Mahler, demostrando que las cosas pueden salir bien, ser prácticamente perfectas. Gracias, gracias; que me estás dando una educación musical… 😉

PD2: y encima han seguido una de mis soluciones para todo hoy a la tarde, y eso me hace un poco más feliz, porque me parece que la alegría es contagiosa….

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14 pensamientos en “Infección contagiosa

  1. Se me ha pegado algo de ese entusiasmo cotidiano, de hacer las cosas bien, de que salga todo como pensamos o mejor. De saltar en la cama o asomarse a la terraza a cantar, sin importar quién está mirando. Definitivamente, llega el verano y el cuerpo parece que lo nota, que se despereza con la alegría de un sábado por la mañana o algo así…

    Qué bien me ha sentado el post, rico rico!!

    Besotes

  2. Y por que no ? sentirse feliz , sin mas, sin motivo, ¿como era aquello?,muchas veces nos perdemos disfrutar de los pequeños momentos felices que nos da la vida, buscando la felicidad con mayúsculas que a lo mejor nunca llega, me gusta ser feliz o sentirme feliz
    como me he enrollado!!!
    petonets

  3. Pues claro que la alegria es contagiosa, alegria para todos!!!!!!!!!
    y encima ya es viernes y dicen que el tiempo viene bueno, que mas queremos????
    BESOS!!!!!!!!!!!

  4. Ahhh!!veranito!! Eso necesito yo…un conjuro de San Juan, una hoguera de borrón y cuenta nueva. Que sí, que llega el verano y a ver si por fin hay algo de orden, o todo lo contrario, un caos descontrolado, que me llene de ese optimismo!!

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