Palomitas, palabras sueltas y tardes que cambian a la gente

Comíamos en silencio de un paquete de palomitas, tumbados sobre el césped, al sol del mayo tardío. Las atrapabas tú a puñados, yo de una en una con cuidado de no mancharme.
Mirábamos al cielo, las nubes deshilachadas pasaban por nuestros ojos y las manos distraídas se nos enredaban dentro de la bolsa. Estabamos descalzos y mi pie izquierdo se entretenía molestando al tuyo derecho, empujándolo y riéndose de él subiendo por la pierna de un modo distraído.
Hablabamos poco, en esa comodidad del silencio de los que se conocen demasiado y se comunican a través del pulso cardíaco, de los roces fortuítos de la piel.
Todo olía a hieba cortada y al imprescindible protector solar. Se oían a lo lejos pajarillos piando, gente que pasaba por la acera tras aquellos setos de jardín colegial y algún coche acechando una plaza de aparcamiento.

Empezaste una conversación banal centrada en tus rocambolescos planes sobre escapadas a ninguna parte. Jugamos un rato a soñar con ese hipotético viaje en que yo conduciría para que tú pudieses, histérico, gritarme como manda la tradición. El destino sería alguna playa de mar abierto. Cielo plomizo, el viento despeinándonos y yo empeñada en jugar al corre que te pillo con unas olas ávidas de atrapar nuestros pies para helarnos. Así pasamos la tarde, añadiendo comida, paseos y hasta ¿¿cometas?? a ese itinerario mental.
Se escondió el sol tras un abeto del parque, y me recorrió un escalofrío. Me senté recogiendo los libros, carpetas y demás bártulos esparcidos. Fue entonces cuando soltaste un “te quiero”, como si tal cosa. Después llegó mi silencio durante uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete y hasta ocho segundos espesos y dulces como la miel.

Seguí metiendo cosas en el bolso, como si no te oyese, recapacitando. Tú recogiste los apuntes y te calzaste, evidentemente molesto, poniéndote en pie. Alcé las manos para que me aupases, ofreciste los brazos apartando la mirada. Al estar frente a tí me quedé quieta, obligando a mirarnos a los ojos hasta sólo ver nuestro reflejo en la pupila del otro.
Creo que moví los labios, que algunas palabras salieron de mi boca sin hacer ruído, volando hasta tu oído y allí rotundas explotando, diciéndote mucho más que un sencillo “te quiero”, que mi cobarde y habitual “y yo también”.

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15 pensamientos en “Palomitas, palabras sueltas y tardes que cambian a la gente

  1. Siempre es más bonito el recuerdo que la realidad. Parece que el tiempo se empeña en envolver en una nube rosa los momentos pasados. Y aunque no se debe vivir de recuerdos tampoco está tan mal “revivirlos” de vez en cuando, sobre todo si son de este estilo…
    mi camisetaaaaa!!

  2. Coger las palomitas a puñados y que se escapen por los lados mientras te las metes rápido en la boca… qué recuerdos. Y luego volando cometas, de las que se elevan cada vez más alto y nos da miedo que un golpe de viento nos pueda y se marchen de la mano… Pero siempre está en nosotros poder atarlas, no? A veces con unas simples palabras mágicas, se quedan cerca de nosotros 😉

    Precioso. Un besote.

  3. poedía- no no, yo las palomitas de una en una, que me conozco y acabo poniéndome perdida. A veces las palabras no bastan, o mutan y se convierten en otras cosas; vamos, que todo cambia y de lo que se dice a lo que se acaba haciendo va un trecho…

    miss- pues yo me alegro de que te alegres jejejeje. Dicen que segundas partes nunca fueron buenas, y esta ya sería la tercera, como poco… mejor no liarse….

    laluz- ¿sabes lo que es un toxo? pues yo soy eso, un toxo, igualita; pero no me lies, que el post va precisamente de lo contrario, de olvidarme de los “y yo también”… el caso es criticar… 😛

    bicos repartidos

  4. Dicen que cualquier muestra de belleza excita irremediablemente a la naturaleza mas sensitiva…estoy deacuerdo…cada uno de tus textos, este en especial, son tesoros, tesoros que no todos sabran valorar pero que unos pocos privilegiados, los que te leemos asiduamente apreciamos de un modo inigualable…tan solo gacias, gracias por compartir con nosotros lo que tu alma anhela expresar…eres un encanto

    Besos

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