Jungla contemporánea

Salgo esta noche a lugares insospechados con gente aún mas inverosímil, casi como en una expedición del Dr Livingstone. Sola en la selva, ese lugar donde lo importante no es quién eres, sino qué harás, cómo te vas a comportar para sobrevivir. Las personas se transforman allí en cuerpos sin alma, ojos que ven pero no miran y oídos que hace tiempo que no escuchan ni atienden las palabras llegadas a su cabeza.

Son miembros de una tribu para mí desconocida, entre invitaciones a viajes al lavabo y pastillas caseras me siento descolocada y aturdida. Anoto mentalmente sus gestos, masticaciones de aire entre copas de red bull & jack daniels, sonrisas desenfocadas por bailes rítmicos bajo sonidos y luces epilépticas.
Si mi discurso fuese totalmente incoherente nadie se daría cuenta. Pruebo a cambiar de idioma, hablar en galego y después en castellano. Quien está frente a mí parece estar más interesado en invitarme a “algo fuerte”, en hacerme perder el sentido común antes de intentarlo con mi ropa. Conversación inconexa sobre un tema cruzado de motos potentes, drogas blandas y frases sarcásticas.

Soy espectadora de mí misma, de este coqueteo absurdo que se trae entre manos el macho alfa del grupo; del arrinconamiento contra la pared, esos brazos bloqueando mis salidas de emergencia y aquel avance inexorable con ojos de besugo al horno.

Veo en el destello de sus pupilas los pasos siguientes que tiene en mente: el coche tuneado, los asientos de cuero, la música trance a tope y ansias encerradas bajo la ropa metalizada. Besos confundidos con mordiscos, manos que obedecen indicaciones monosilábicas; profilaxis, sudores y vapores de tabaco y alcohol mezclados. Sexo rápido, incómodo, de fácil consumo y totalmente prescindible.

Despliego entonces mis barreras de paso a nivel. Marco distancias con balizas luminosas para que todo quede claro; redefino las zonas neutras que se pueden explorar en nuestra charla-intercambio cultural. Termina la escena de ligue de bar.

Se despide siendo desagradable, habla sobre los noes que son síes y las provocaciones de las crías como yo. Me insulta y le ignoro; me sujeta por las muñecas y le señalo los límites de lo permitido.
Me vigila entonces desde lejos, apurando la enésima copa antes de la raya de rigor, del próximo subidón. Me diluyo entre la gente y, casi sin despedirme de los que fueron mis despreocupados guías, me largo de sus dominios.

Son las 4.35 cuando me reencuentro con mi cama, terreno seguro. Recuerdo entonces porque evitaba las expediciones a la jungla. Está llena de tribus con las que no congenio en modo alguno.

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22 pensamientos en “Jungla contemporánea

  1. mas que bailar yo lo llamaría ondear entre la marabunta de personas, no era ni mi estilo, ni mi gente; universo de macrodisco en el que me pierdo, me aturullo y acabo con los ojos llorosos y los oídos pitando. Lo mío son lugares más pequeños, bares, pubs y similares. Ahí si que bailo, o lo intento al menos jejeje

  2. ¿Una discoteca o un circo? Bueno, la verdad es que tipos así no llegan ni al calificativo de payasos. Yo la verdad es que de un tiempo a esta parte no quiero saber nada de movidas nocturnas. La experiencia me lo puso en bandeja.

  3. Siento nausas cuando me imagino ese tipo de situaciones. Sé bien de lo que hablas y no podría soportar volver a pasar por eso. Me alegra que prefieras los pubs y los diálogos, yo también los prefiero, me siento mucho más… “a salvo”.

  4. La Noche en españa es puro asco, la musica en españa otro tanto, me ofende que menciones el tuning con musica trance en el coche, pues supongo q si llega a house ya es mucho. En Europa es normal que la gente vaya a pubs discos y similares y el trance inunde los oidos, nombres como Tiesto Armin van Buuren o Ferry Corsten mueven a miles de personas, llenan estadios al igual q U2. Y perfectamente puedes encontrarte a gente de todas las edades desde los 22 a los 50 disfrutando de los sonidos tranceros. Incultura musical , una españa q funciona en base a ot donde todos queremos ser artistas. No me mezcles los capullos integrales como el que describes con un tipo de musica, pues te los encuentras igual en las discos pachangas.

  5. solounpoco- no todo es igual, la noche puede estar muy bien, cuestión de encontrar el sitio justo

    mgm- diálogos, diálogos… bailar y dar saltos también está bien jejeje

    knivess- jajajaa, hemos tocado hueso, con el dance, trance, y demas musiquillas que no entiendo para nada… no digo nada, porque no lo sé, pero intuyo que no son de mi estilo.

    bicos

  6. quizás el problema de verdad es que, como dices “no era tu gente”. No está tan mal de vez en cuando salir y bailar y reirte con las tonterías que se hacen!! Perder un poco los papeles y desconectar del mundo por un rato es una buena terapia, eso sí, sin drogas…sólo chupitos de licor café!!! jejeje

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