Un recuerdo final

Con nuestros alientos tibios encontrados y mezclados, así deberíamos permanecer. Guardando una mínima distancia, sólo mirándonos a los ojos y con los ojos, sin ver más que nuestro propio reflejo deformado en la pupila del otro, obviando los cuerpos desnudos, el vello erizado y las sábanas arrugadas.

Nos lo diríamos todo en el idioma de la piel, a través de caricias, suspiros y besos. Dejaríamos libertad absoluta a las manos para explorar por su cuenta, dejando los pudores y vergüenzas caer al suelo, junto con la ropa y algunas urgencias caducas. Nuestras piernas se unirían mediante nudos de marino experto hasta casi lograr fundirse en un único tronco. Los cuerpos formarían las ramas de un árbol hecho de carne y sudores, de abandono y deseos satisfechos.

Pasaríamos las horas dibujando paisajes en el pecho con unos dedos errantes, sin destino concreto, exploradores de brújula sin norte. Compartiríamos escalofríos, horas que parecen segundos e instantes amplificados al límite por nuestros sentidos.

Dormiríamos todos los miedos, barreríamos las preguntas y las dudas que nos crecen en el estómago, prendiendo fuego a los reproches y dándonos lo que guardábamos para mañana. Sin reservas, porque sólo habría una vez, una última ocasión.
Hasta las noches infinitas acaban y el sol vendría; nos llamaría por nuestro nombre y tendríamos que huir, pero no me quedaría este recuerdo amargo inundándome el paladar, este malestar al pensar en tí.

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8 pensamientos en “Un recuerdo final

  1. Srita, parece que habeis robado mis notas privadas, aquellas que jamas escribo con la tinta que otros pudieran leer, solo por eso, estoy cierto de que es la mera coincidencia, te felicito por escribirlo, y por la aceptación implícita de que alguien como yó se lleve en la mente éstas ciertas lineas a las que no les quiero buscar mas calificatvo, por ser acaso inmerecido.

    Saludos.

  2. vaya…
    yo me sé unos cuantos nudos marineros de ésos, pero con las piernas la cosa se complica. valen llaves de judo? 😛
    descoooooooooo… un árbol de carne y sudores!
    y piñas y ardillas?
    reflejos en pupilas y cuerpos obviados.
    descoooooo…
    que te lanzas, que estás lanzá.

  3. desco ,si, las noches infinitas se acaban y el sol vendría, pero ya no quiero ese recuerdo amargo, y ese malestar pensando en él, quiero que ese recuerdo se vuelva dulce y sentir alegría pensando en él. Ufffffffffff, ya, vuelve a la realidad Alicia
    petonets

  4. musicaligera- no me canso de darte las gracias por tanto halago… y me alegro de encontrar esa sintonía

    laluz- piñas y ardillas mejor que no, pensaba en árboles de hoja caduca, de corteza más suave, un abedul, por ejemplo; y no es judo, que no es una pelea, es más un trenzado, como el de las cestas.

    alicia- en la realidad los recuerdos y las despedidas no son tan dulces, aunque por pedir….

    bicos

  5. Me encanta… pese al aire melancólico que pesa como una losa en algunas frases… tiene tanto de recuerdo, tanto, que siempre uno piensa en las cosas que tristemente han quedado atrás, pese a lo bueno que pintaba todo. Ay lo agridulce, qué rápido y eficaz tiñe lo que es puramente bonito, positivo y placentero…
    Un besote de fin de semana, voy a sacar mi chubasquero, hace horroroso.

  6. la parte buena de la nostalgia es que para sentirla tienes que haber vivido algo bello antes, de otra forma no se sentiría…
    si tienes un chubasquero tan bonito como yo me lo imagino no es horroroso, más bien fantástico que llueva, asi lo luces!!!

    bicos de buenas noches

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