Píldoras traductoras

Me saco palabras de la punta de la lengua y las pongo en un viejo pastillero de latón que tengo sobre la cómoda. Trisílabas, esdrújulas, onomatopeyas y hasta adverbios de lugar forman mi colección, esperando que llegue su momento. Las guardo ahí para ocasiones como esta,  cuando los sentimientos e ideas se empeñan en arrugarse como la ropa en pleno centrifugado.

Me embrollo y traspongo letras, sujetos, predicados y objetos directos. El discurso se me lía en un ovillo, llenándome la boca, resistiéndose a salir y sin una triste hebra de la que pueda ir tirando para sacarla.

Hablo en un idioma secreto, que sólo yo conozco, inventado, impenetrable a otros oídos no expertos. Es una lengua en la que lo normal es que mis zapatos se monten orgías en mi ausencia, las maletas huelan a tarta de manzana recién hecha y de las cortinas cuelguen prendidos por alfileres arco iris y nubes de esponja.

Muchas de mis palabras guardan significados ocultos que nadie imagina. Me irrita tal cantidad de “false friends”: mis “vale” que significan “ni en sueños”, los síes que hablan a gritos de noes, los “yo que sé” que esconden mentiras piadosas.

Idiomas particulares que se interponen entre apariencia y realidad. Juegos de falsas verdades en las que los labios se confunden y sueltan un “no me creo nada” mientras pongo velas a los santos mártires e improviso ofrendas florales para ídolos paganos.

Ni yo me entiendo a veces, sorprendida por las paradojas, por tanto excedente de diccionario bilingüe. Por eso lo escribo todo, Lo pongo en un folio en blanco llenándolo de tachones, correcciones y vocales atolondradas que no saben guardar su turno y tratan de adelantarse.

Después cojo pegamento en barra y la cajita metálica. Es la hora del recorta y pega, momento de transcribir lo que realmente quiero decir, colocando las palabras del pastillero en el texto, autotraduciéndome. Es así como ordeno mi cabeza, me leo, y a veces, hasta me comprendo.
   

Anuncios

12 pensamientos en “Píldoras traductoras

  1. Qué bella manera de explicar lo que todos (o al menos yo) nos decimos cuando nos ponemos a pensar. Qué cierto… Era leerlo y decirme: sí, y también sí, y mira cómo lo dice de bien…
    Y qué alegría eso, poder comentar… Menudo día de intentonas!!
    Un besote…

  2. jo, palabras que no quieren decir lo que dicen, palabras que se resisten a salir, y que suerte la tuya después poder recortar y pegar y decir lo que de verdad quieres decir , a mi se me pierden por el camino tantas veces.
    petonets

  3. Muahahahaha, estáis todos locos, pero lo de la cajita de palabras, puede funcionar. Qué pasa si agitas fuerte todas esas palabras dentro de la caja y luego sacas unas cuantas al azar para decir algo?.

    Experimento curioso.

    Fuerza y honor.

  4. supermami- lo malo es cuando consigo recolocar todo eso, pero tarde, que hablo muy rápido, más que pienso…
    honey- y de repente de oyes hablar y piensas… ¿que leches estoy diciendo? 🙂
    nick- uff, quien sabe lo que puedo llegar a decir entonces…. ya probaré y te cuento los resultados

    bicos

  5. A todos nos pasa, pero solo nos fijamos cuando las consecuencias de ordenar nuestra mente y digerir la realidad que nos toca vivir son imprescindibles para no estallar en verborrea e incontinencia verbal.
    Saludos srta.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s