Viejos amigos y rivales


– Pues ahí, junto a la presa, está escondida. Es la más grande de todo el río. Más de kilo y medio le calculo. Hace dos veranos me mordió el anzuelo, pero rompió el sedal, claro yo lo llevaba para “peixes”. Es lista. Cuando vienen los bañistas se esconde bajo una de las piedras de la base. Se queda allí y espera. Sabe que el río es para ellos durante la tarde, pero a las nueve o diez, al anochecer, que ya no hay nadie en el agua; sale y la puedes ver tomando el sol de la tarde, eso si es una “ardentía”.* Un pez de plata por su río, saltando, orgulloso de seguir ahí, majestuoso; da gusto verlo. Hasta me daría pena pescarlo, merece un respeto.
+ ¿y entonces para qué la caña nueva?
– bueno, hay que intentarlo, cada vez es más vieja; puede que algún día vea la cucharilla o la mosca y caiga en mi trampa ¿no?
+ por ahora caes tú en la suya, me parece.

* Ardentía(s). En gallego, fosforescencia o luminosidad de las aguas (normalmente marinas), producida por los movimientos de los peces o de otros organismos, en ocasiones producidos por el reflejo de la luz del sol.

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8 pensamientos en “Viejos amigos y rivales

  1. ¿¿de cual de los dos hablas, del pez o el pescador??
    ¿Del que dice que no piensa en capturarlo porque se merece respeto y después compra una caña a la que sólo le falta mira telescópica?
    Además, aunque la pesque siempre habrá otra nueva trucha reina del río, objetivo a capturar.
    😉

  2. el placer de la pesca está entre picada y picada.
    Una vez que muerden el anzuelo todo se reduce a lucha y paciencia.
    (parezco el maestro ciego de la serie esa de Kung-Fu. Qué llevaría la ensaladilla de este mediodía?)

  3. sí, entiendo el pescador. yo también respeto mucho, pero luego voy a degüello. solo una pregunta, tengo amigos pescadores de mosca. ellos se hacen la foto con su trucha arcoiris o su salmón, y luego al río (no es lo mismo que los pescadores de caña, a los que mis colegas llaman chatarreros). quizá éste, después de todo, se haría la foto con el pez y luego lo devolvería al río a que siguiese tomando el sol.
    dale una oportunidad, srta desconocida. el beneficio de la duda.
    😉

  4. No hay beneficio de la duda que valga, que me he tenido que comer demasiadas truchas de las que pesca él. Lo que pasa que ultimamente está muy literario (por no decir que fabula sobre su propia vida) y no sé si se estará releyendo “El viejo y el mar”.
    Además, nunca te fies de un anciano con formación en táctica militar…jejejeje

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