my typical Christmas events

Hay cosas que sólo pasan en Navidad.
Las venta descontrolada de abetos, pinos y árboles sintéticos; los papás noeles trepadores y un alud de postales; madres obsesionadas por la limpieza que enguarran sus cristales con una nieve artificial que viene en spray; belenes vivientes, belenes no vivientes pero igual de horrorosos; niños que se disfrazan de pastores y ovejas; espumillones, ovillos de cable con pasado como luces de árbol que ya están fundidas, lazos acartonados y bolas de brillo cegador; los préstamos personales de 6000€ para compras navideñas (esto no es exclusivo de estas fiestas) y florecimiento de miles de millones de trillones de luces de colores en formas diversas y poco ortodoxas por las calles y escaparates de la ciudad.
Un montón de abrazos y buenos deseos para la familia, los vecinos, el panadero, al dr marcello, para tu compañía de telefonía móvil (que tiene narices…), para esa señora que te cruzas en el pasillo de los detergentes del Día; incluso a los chinos del bazar, que no creo que celebren nada parecido, menos por las suculentas ganancias en la venta de diademas con cuernos de reno y otras fruslerías “made in hong kong”.
Se hacen compras compulsivas de regalos para todos los miembros de la familia, incluídos los huesos sintéticos “aliento fresco” para perros (uno mediano y uno XL); dulces con azúcar, sin azúcar, turrones, engendros empalagosos en forma de tableta y sabores infames (¿arroz con leche?¿fresas con nata?), los muñecolates que siempre se derretirán antes de comerlos el día de Reyes por culpa de la calefacción, acebos cubiertos de lazos y velas olorosas, poinsettias (flores de pascua) rojas, rosas, blancas, amarillas y hasta jaspeadas; por cortesía de un discípulo de Mendel, o de Mengele, no sé…
Y un sinfín; desde los perfumes Beckham a las tarjetas Unicef. Los eternos scalextric, o el chicco rodeo con balancín (que cambió por primera vez esta temporada desde mi época infantil), los playmobil, barbies o bratz, monopolys y versiones “superpolys”, el quién es quién y hasta la playstation uno, dos o cien. Las joyas y complementos, las corbatas y los pañuelos, libros, packs de los premios Planeta, plumas estilográficas, discos recopilatorios de “lo mejor del año” y todo tipo de elementos multimedia de última generación; esos que estarán desfasados antes de año nuevo, esos que tienen una garantía que tendrás que llevar a sellar antes de 15 días.

Pero es que todo esto que he dicho es general, nos pasa a todos; y el título del post dice bien clarito que “my”; no “our”, no “universal”, ni “world”. Y si hay algún inconsciente que me haya seguido desde el principio puede que recuerde que es lo más característico de mis fiestas…sí, los juicios de Nurenberg versión galaica.
Mi célebre, añorada y querida tía M me ha pillado fuera de juego esta vez, y se ha presentado sin avisar para tomar el café postcomida. Total; revisión de rutina con el escaner retinal, cara de disgusto ante mi chandal gris y una inmensa dicha al comentarme que su único y perfectérrimo hijo ya tiene un sueldo asegurado para toda la vida (y no de Nescafé precisamente). “Y yo noooo” esa es la cantinela que resonaba en mis oídos con cada tintineo de la cucharilla contra la taza. Además, que tiene una novia fantástica. “Y yo nooooo”. Se ha comprado un Golf, porque puede permitírselo. “Y yo noooo”.
No revivía esta competición familiar desde aquel año en que tiño a mi primo de rubio dorado con un L´Oreal París, para tener un punto extra en aquellos pseudoconcursos de villancicos que ella misma nos instigaba a perpetrar el día de Navidad.
Para mi sorpresa (y algo de miedo), mi queridisisisima tía M ha hecho algo insólito; por primera vez es ella, y no mi abuela, la que nos invita a comer el día 26 (dia de feria local) en su casa. Temblor de rodillas tengo al imaginar lo que puede llegar a hacer en su propio terreno. El uso de látigos se ve como algo factible, la maquina de la verdad como un hecho ineludible. O peor aún; nos hará jugar a las cartas.
Os mantendré informados.

PD: en sendos enlaces, un recordatorio de sus mejores intervenciones en años pasados…

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11 pensamientos en “my typical Christmas events

  1. es que la tía M es mucha tía M, y eso que venía con las raices sin teñir, cuando esté en plena forma y con las uñas en rojo pasión va a ser mundial….
    spam?? no que va

  2. Joé!! que fuerte es lo de la familia, siempre hay alguna tía M y…me aburren soberanamente hasta que me sorprendo jugando a su juego entonces procuro apartarme lo más posible de ella y sentarme en la otra punta de la mesa. Besos y feliz navidad, por si no me dá tiempo a decirlo después (yo te lo digo de corazón ehhh!!)

  3. la confianza que a veces da un asquito que pa’ qué.
    Cada navidad digo de hacerme de los hare krishnas, pero me da un palo de ir de naranjito. Si al menos fuese azul brisa, como el nuevo leon que se ha comprado mi vecina…

  4. De azul van muchos tuareg, y para mí que de navidades en el Sahara pocas. 🙂
    Esto no es confianza, es una relación basada en la competencia y la envidia pero desde el más profundo amor, claro…

  5. Boletín informativo- Llamada telefónica

    Querida tía M ha vuelto a llamar para confirmar que como vamos a comer a su casa, llevemos el postre. Ha sugerido que lo haga yo, que he vivido sóla y seguro que sé…

    uffff, que paciencia…..

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