Veredicto en 4 minutos

Seis días no es tanto. Quiero decir, entra dentro de lo normal; nuestro cuerpo no es una máquina exacta y perfectamente sincronizada con el contínuo espacio-tiempo. Podría ser por cualquier razón, estrés, cansancio, o puede que calculases mal los días, que ya sabemos que eres un poco desastre para eso. Puede ser, pero por si acaso, la mañana del séptimo día bajas a la farmacia y lo compras. Paquete rosa con letras azules, mirada entre irónica y desaprobadora de la farmacéutica y 16 euros que cuesta ese aparatito que leerá tu futuro.
Corres a casa, compruebas que no hay nadie; ésto tienes que hacerlo tú y solo tú. Te encierras en el baño. Lees el prospecto. Lo vuelves a leer. Lo relees. Suspiras y abres el paquetito plateado. Casi decepciona la sencillez del cacharro, no sabes si fiarte de un bastoncillo como ese. Aún así lo haces, confías. Aunque tu vejiga parece oponerse, acabas por conseguirlo. El bastoncillo en la cápsula, el reloj marca las 9.14.
Te sientas sobre la tapa del retrete, con los codos en las rodillas. La cara sobre los puños cerrados, mirando fijamente esa ventanita central; como si por hacerlo fuese a aparecer mas deprisa el resultado. Y desde ahora, 4 minutos.
Cuando tienes una experiencia cercana a la muerte, dicen que pasa tu vida a camara rápida ante tus ojos. En este caso pasa tu currículo sexual del último mes. Lo repasas todo, incluso la marca de los condones, que nunca se sabe. No eres promiscua, ¡joder, no lo eres! Tienes cuidado, y siempre con protección. Y sin embargo comienzas a considerar ese 1% de ineficacia de las gomitas, o las leyendas sobre ultracatólicos trabajadores de Durex que pinchan algunos condones cuando los envasan. Hasta estás dudando si no lo harías a pelo alguna vez, si es posible que no te dieses cuenta (por el amor de Dios…).
Las 9.16, y empiezas a pensar en si el blanco de la ventana control es blanco o puede que un rosa palo muy difuso. Comparado con el del plástico no es tan blanco, no tan brillante. Te estas clavando los codos en las rodillas, y empieza a dolerte, tienes escalofríos, nauseas y algo de vértigo.
Tendrías que haber llamado a M y que estuviese aquí. Al menos te habría dado una agradable cháchara sobre fútbol, o lo que hizo el jueves noche en noseque bar de la zona vieja. Por supuesto, esa despreocupación innata es la misma que te frenó, que hizo que no le llamases. No sabes bien que narices estás haciendo con tu vida, con alguien inconsciente e irresponsable. Perfecto.
Si finalmente tu futuro es rosa tienes que pensar lo que vas a hacer. Aunque no hay nada que pensar. A él se lo tienes que decir, pero sabes que se desentenderá. Si planeases tenerlo para después venderlo en el mercado negro de adopciones puede que no se negase…Esto es cosa tuya, está claro.
Te echas hacia atrás pegando la espalda a la cisterna, miras a las humedades del techo; que por cierto, están creciendo. Ya es tarde para la píldorita del día después. Bastante tarde. Y ahora si que te agobias. Porque una cosa es una pastilla, y otra muy diferente la clínica esa de Castrelos en Vigo. Te da vueltas todo el alicatado del baño, ojalá te cayese encima el edificio. Y aún son las 9.17.
Está claro que no puedes tenerlo. Te quedan dos años de carrera, por no hablar de que no tienes trabajo. Experimentas una proyeccion astral y te ves malteñida de rubio, trabajando 10hrs en un Día%Descuento con ojeras, una capa de maquillaje chillón y esas camisas de rayas rojas y blancas tan monas, mientras tu cri@ gritón (como su padre) corretea por los pasillos del super pidiendo que le compres un kinder para la merienda.
Ya son las 9.18. Te pegas al predictor y lo miras. La luz del baño no es real, no se puede ver bien ningún color y todo es medio amarillo en ese cuarto. Temblando sales al pasillo y a tu dormitorio; con la prueba en la mano, apretada entre los dedos. Abres la mano. Miras atenta las ventanitas. Te fallan las fuerzas y caes sobre la alfombra; llorando. Blanco. Negativo. Hasta te duele que Pablo/Uxía no exista.

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13 pensamientos en “Veredicto en 4 minutos

  1. no voy a incluir marisco en la cesta por mucho que querais…jejeje
    y para suspense, el del directo, ¡qué horror! creo que no me quedaron uñas ese día…

  2. tic,tac,tic,tac,TIC,TAC,TIC,TAC!!!
    tengo una amiga que le ocurre lo contrario. Hace siglos que va en busca de, y cada vez que se le retrasa (aunque sea mediahora) se hace la prueba y… nada.
    la vida también puede ser un color del predictor 😉

  3. la vida son contradicciones…aunque desde luego no echaré nunca de menos esa horrible perspectiva de la clínica…
    anda que, doble contestación. bicos

  4. sansar- que te me cuelas!!! jejeje
    Mi reloj biológico aún no hace tictac, aunque quizá debería, que en mi familia siempre ha habido problema, ufff! antes de los 30, espero; pero no me agobies…
    si claro, la vida es del color que tú le pintes.

  5. “Los cuatro minutos que…no cambiaron el mundo”. Sí, podría ser el título de una buena película de suspense. Sobretodo si eres tú la guionista, Srta. desconocida….. Desconocida pero una maestra del suspense, que estábamos todos al borde de un jamacuco por saber qué coño decía el predictor…

  6. uff, no sé yo… si me hubiese convertido en esa cajera del dia%descuento; en esas circunstancias igual no.
    Es más, ni sé de donde saco el tiempo ahora jejeje
    gracias por venir por aquí 😉

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