F for Fake, fraude, falsificaciones y opiniones de experto

Decía Goebbels que una mentira repetida mil veces se acaba convirtiendo en una verdad. Y es que “La Verdad” no existe, nos la construímos a medida.
En este juego de recorta y pega que es el montaje de nuestro teatro vital, hay actores que traspasan los límites que todos compartimos; que se confeccionan un mundo paralelo y hacen de la falsedad y la actuación su realidad. Creen en su propio guión y se zambullen en él hasta perder de vista los referentes objetivos de la mayoría. De este modo surge su propio e individual universo moral y ético, no sujeto a las convenciones sociales establecidas.
Por estos terrenos pantanosos que separan lo que es y lo que no es aceptable, los timadores y falsificadores se mueven con cierta holgura.
Hablando de este tema de los engaños, de lo escurridiza que es La Verdad; Orson Welles firmó un pseudodocumental en 1974 en el que los juegos de máscaras y las mentiras emergen en las diferentes historias y personas retratadas.
F for Fake, Fraude, en castellano; nos habla del mayor falsificador de obras de arte conocido en la historia: Elmyr de Hory como nombre artístico, Elmyr Dory-Boutin de nacimiento. Un húngaro, que se presenta a si mismo como de familia acomodada de banqueros y diplomáticos, encarcelado por los nazis, refugiado en Paris y aficionado a la pintura y el arte en general.
Un hombre que se jacta ante las camaras de haber eludido los juicios de expertos y críticos, llegando a colar sus obras en algunos de los más prestigiosos museos del mundo.
Modigliani, Matisse, Renoir, Gauguin, Picasso… todos falsificados ante la camara, en tan sólo unos minutos y con increible soltura, dando datos sobre como vacilar ante los trazos de uno, alargar los del otro, o emborronar algunos colores y líneas.
Sonríe y cuenta, como bajo la excusa de vender obras del patrimonio familiar, fue colando sus pinturas en el mercado; no sin insinuar que los marchantes y expertos poco dudaban de la veracidad o no de sus obras. Es más, se empeña muy mucho en recalcar que nunca firmó un sólo lienzo y que el precio por el que vendía su trabajo era poco menos que irrisorio, trabajando incluso por petición y encargo de alguna galería interesada en obras de cierto autor.
Y como aprendiz extraño de este manipulador de la realidad, aparece un estadounidense, Clifford Irving; biógrafo personal del pintor, que en 1969 publicó sus memorias (o sus historias, según se quiera ver)y de paso captó su habilidad para el engaño y la utilizó un par de años más tarde en colaboración con Dick Suskind.
Ambos, aprovechando el más que largo retiro que Howard Hughes mantenía en su casa de Bahamas, vendieron a una editorial una supuesta biografía basada en entrevistas confidenciales e íntimas realizadas por el mismo Irving ese año. En la última vuelta de tuerca de la historia, el original presentado a la editorial contenía anotaciones a pluma hechas por Hughes y ratificadas por un grupo de grafólogos experto.
Incluso quienes conocían previamente al multimillonario reconocieron la verosimilitud de la historia y la buena construcción del libro de Irving, aunque finalmente el propio magnate hubo de salir de su encierro para negar toda la historia, por buena que fuese.
A pesar de todo ello, la obra completa de Hory no ha sido desenmascarada, e incluso la historia de Irving se ha convertido en un film, the hoax… como Welles expone en un momento del documental:

La obra, a pesar de todo es bella; pero, ¿es arte? Es una cuestión de opinión, y la opinión depende de un experto; los falsificadores como Elmyr (como Irving)han engañado y burlado a los expertos asi que, ¿quién es el experto? ¿quién es el farsante? ¿alguien puede señalar lo que separa el arte de lo vulgar?

Quizás todo esto de la verdad y la falsedad en el arte importe poco, ya que como concluye el documental:

Nuestros trabajos en piedra, pintura, literatura… se conservan, algunos durante décadas, un milenio o puede que dos; pero todo cae tras la destrucción. Se convierten finalmente en cenizas: los triunfos y los fraudes, los tesoros y también las meras copias. Es parte de la vida; vamos a morir y desaparecer.
Nuestras canciones serán silenciadas, ¿y qué? sigamos cantando, puede que el nombre del autor no importe tanto…

¿¿podrías elegir cual es mejor de las dos?? (juro que una de ellas es un falso Modigliani)

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Esto también vale para esos chinos de los que hablaba Sinpalabras

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10 pensamientos en “F for Fake, fraude, falsificaciones y opiniones de experto

  1. complemento.
    (Del lat. complementum).
    1. m. Cosa, cualidad o circunstancia que se añade a otra para hacerla íntegra o perfecta.
    2. m. Integridad, perfección, plenitud a que llega algo.
    3. m. Retribución que percibe el trabajador por circunstancias singulares de su puesto de trabajo.

    Sansar, no sé a qué te referirás, pero yo no he visto ni un duro.

  2. Tonterías aparte, una vez vi un documental sobre un tío, un belga, que había emigrado a los USA con una mano delante y otra detrás, y a base de teatro llegó a tener reservada para él solo una planta entera de un hotel. Al final lo pillaron, me parece que en Canadá, y su último negocio (esta vez legal) era la venta de los derechos para una película sobre su vida. Y los chinos esos me parece que no habrán corrido tan buena suerte…

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