Cuentos de hadas para niñas del s. XXI

Te conocí una noche cualquiera. Inventaste cuentos de hadas en los que yo era una damisela en apuros y tú mi fiel guardián. Gustabas de cederme el paso y sostenerme el abrigo. Siempre con “por favores” y “gracias”, hasta que descubriste como era y lo que hacía sin ti. Dejaste traslucir tu incredulidad, resultaba incómodo saber que no te fui fiel aún antes de conocerte; que no esperé a mi príncipe mirando por la ventana, que me dejé seducir por ranas y sapos en los bares, que permito que me besen, me desnuden y me amen.
Llegue a sentirme frívola, superficial y hasta culpable. Culpable por no llorar tus ausencias, por no dormir con tu foto bajo la almohada. Avergonzada por entregarme a otros brazos, por no ser capaz de reservarme, de guardarte luto o bordarte pañuelos con iniciales.
Me hablaste de paseos cogidos de la mano, de la no urgencia, del sosiego del caminar pausado, de ir paso a paso y saborear cada instante. De puestas de sol y sonrisas dentífricas. De historias con perdices y banquete final; de música celestial.
Me sonrojé por mi falta de control, por desatar la pasión, por disfrutar el momento. Me hiciste (o quizás lo hice yo misma)creer que había quebrantado un pacto no escrito, alguna promesa de amor cósmico, que nos unía virtual y analógicamente bajo algún contrato vinculante o un compromiso importante. Y como una tonta me lo tragué. Pobre niño burlado por una arpía de dos caras; la una recitando versos de Bécquer, la otra clavándote puñales por la espalda. Sólo que ni tú eras un crío, ni yo una hidra venenosa. Tú sabías latín y yo ni una triste declinación.

En una vida anterior, un sabio me contó que los hombres terminan viviendo con cualquier mujer; aunque sea por evitar hablar solos, por el miedo al eco de las paredes desnudas de cuadros o fotografías, por no cenar tortilla, para no aprender el idioma de lavadoras y microondas . Nunca me había dado cuenta de lo horrible de esa afirmación, de la realidad que mostraba, de lo que apuntaba, de la verdad que me escondías.
Puede que mi laxa moral me haga ser (como en la canción de Cecilia) de baja cama, pero al menos nunca jugué a la hipocresía, a lanzar piedras cuando yo merecería lapidaciones completas, ni a señalar culpables cuando yo también caería.
Comprendí que tenías razón; soy tu fantasía de sábado noche, una aparición que se esfuma como otras tantas, entre el humo y las risas. No pude ocupar el lugar en tu café de sobremesa que yo querría, porque ya había otra en ese papel. Una real; a la que amas, amabas, habías amado o simplemente tolerado (eso ni siquiera importa), pero que estaba antes y permaneció después…
Una con la que viajas a París, Lugo o Berlín; sombra que intuí pero no quise ver, con la que compartes gastos, desayunos y cuidados de la casa. Esa misma que dormía a unos centímetros, mientras a ti se te ponía dura pensando en mí; a la que te sigues tirando por compromiso, por amor, o hasta diversión. Esa mujer que ha recibido más de una vez tu aliento sobre su espalda, tus labios en los suyos y las manos en las nalgas. Es ella a la que haces gemir cada noche, una vez por semana, cada mes de calendario, por vuestro aniversario, o que sé yo, puede que nunca; poco cambia la historia por la frecuencia del sexo…
Hoy me crucé con ella y recordé aquel frio lunes en que preguntó por ti; esa mañana en que yo disolví nuestro triángulo tan poco equilátero. Lo sentí, pero no me enseñaste tu manera infalible de mentir; le dije la verdad, asegurando (y es cierto) que no te conocía, que tu nombre me rechina, que desde luego nunca te tuve frente a mí.
Tiempo después me encontraste en el bar de siempre, sólo pedí menos fingimientos de tí y ni eso cumpliste. No dejaste de hablar de la vida moderna; de pactos de caballeros, la dura tarea del Don Juan en busca de doncellas y de su bella durmiente que en casa esperaba.
Pediste que fuese tu Wendy o una princesa prometida; pero no caigo en la tentación de la manzana envenenada, ni de la rueca somnífera; no dejé que me engatusaras con pócimas y otros brebajes preparados.
Tú no eres un caballero, y un bombín y buenos modales no hicieron que olvidase al lobo con piel de cordero. Al menos podrías haber sido sincero, si es lo que añoras de mí dílo: ¿querías sexo?… pues al menos no supliques por algo en lo que no crees, no me cuentes que las fábulas han muerto, que la magia se apagó; no busques comprensión o conversación, no desnudes un alma que ambos sabemos que no tienes.

Anuncios

15 pensamientos en “Cuentos de hadas para niñas del s. XXI

  1. laluzenmi- ¿por lo largo o porque te gusta?
    – y mi querido y cuasiprimer spam en forma de comentario: he tenido que traducirte desde tu japonés natal; y no, no me interesan esas técnicas y productos que harán que deje satisfecha a la mujer que desee, lo siento.

  2. Puede que eso de que los hombres terminan viviendo con cualquier mujer sea cierto. Bueno, lo es. Pero me pregunto si desde el otro lado no será exactamente lo mismo.

  3. sinpa- desde luego, en las mujeres ocurre lo mismo, seguro. De todo hay, nos llevamos muy mal con nosotros mismos, así que buscamos alguien que nos soporte, aunque no sea exactamente lo que nos gustaría. Algo es algo.
    lula- gracias, yo también lo sentí así…

  4. es buenísimo, srta desconocida. lo leí anoche. lo he vuelto a leer. acojonante. y eso que a ratos me siento identificado con el desalmado mamonazo que describes (y créeme que no es agradable encontrarse con un espejo tan veraz). sí, yo he sido ése. nunca he pedido disculpas por serlo. molaba serlo (no soy yo, es el sultán que llevo dentro). ya no lo soy. no creo ser mejor persona por no serlo. sólo más mayor. y más cansado. y ahora voy a decir una burrada, por lo que me ha tocado vivir, tampoco vosotras, tanto las que viajan a Lugo como las que se llaman Wendy, salís mejor paradas. a veces pienso que la vida sería más vivible sin todo lo que rodea al amor, o al sexo. otras pienso lo contrario, que el amor y el sexo molan y le dan algo de sentido a esta cosa extraña que es la vida. no soy constante. en fin, vaya chapa. lo siento.

  5. Es más cuestión de personas que de sexos. Es como lo que antes le decía a simpa, al final el problemas es que queremos tenerlo todo y no renunciar nunca.
    Eso es imposible, y cada elección supone renuncia: ya sea a tener conversaciones insulsas en el desayuno, a noches de pasión diarias, a juegos de seducción cuando lo permite la agenda o a tardes en un parque con tus hijos.
    Si se quiere atrapar toda oportunidad, se corre el riesgo de perder todo. Y al menos aceptemos lo que somos; no hace falta que contemos cuentos para poder dormir, somos así, pero mantengamos cierta coherencia entre lo que buscamos y lo que ofrecemos. Otra cosa sería una injusticia.

  6. Sí, cada elección supone una renuncia. Pensar lo contrario es engañarse. En el fondo no sé si es tanto el miedo a perder aquello que no se elige, o sencillamente el miedo a decidir. Vivimos en un mundo en el que casi todo está señalizado, pautado de antemano, y cuando nos sacan de ahí nos sentimos perdidos. Elegir es tomar partido, es vivir. Y ahí no no hay manual que valga. Como tú dices, no elegir nada comporta perderlo todo.

  7. Se trata al fin y al cabo de lo de siempre, porqué teneis la maldita costumbre de mentir a la gente…
    si tarde o temprano la verdad reluce dejando toda la basura al descubierto.
    A mi me han dado muchos palos en la vida pero siempre voy con la verdad por delante y no soy diplomático porque a la gente le suelto lo que pienso a la cara, me dicen mis amigos que me parezco al Dr House,,,, exageración pero yo me enorgullecí de pensarlo jejejeje
    Como no me gustan que me mientan yo no miento.

    Yo prefiero estar solo a estar con alguien que no ame de verdad, es más pasé tres años así, ahora he vuelto a caer en las redes del amor y me voy a bélgica cada quince dias y ella hace lo mismo para vernos, pues el amor es ciego y no sabe de fronteras, ahora estoy dispuesto a compartir mi vida porque creo en la elección que realizo, quizás no sea la mas guapa, ni rica ni fashión, pero me encanta como sonrie, como piensa y sus ganas de ayudar a todo el mundo si puede asi que adelante. Dios dirá como sale….

  8. mmmmm…. ¿¿Bélgica?? chocolates belgas…podrías traer y repartir…
    Quiero pensar que entre mentir descaradamente y soltar sapos y culebras por la boca hay un término medio… y ahi está la virtud dicen, ¿no?
    Pues nada, se feliz; con lo difícil que es eso como para no aprovechar la oportunidad
    Suerte!!

  9. knivess- no atiendo peticiones personales en horarios de oficina…
    aniku- si es que hay todavía princesas…. yo creo que se quedaron todas en las portadas del Hola..

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s