¿y tu de que planeta vienes?

Hay personas que no pueden estar solas, incapaces de soportarse más allá de lo que dura el intermedio publicitario. Siempre necesitados de un apoyo, una sonrisa cómplice mientras recorren los estantes del carrefour, o la mano amiga que les frena al cruzar con el semáforo en rojo. Son de esas personas que adoran los abrazos, los diminutivos cariñosos, y hasta puede que caminen con las manos en los bolsillos traseros de los pantalones de su pareja.
Yo lo de la simbiosis lo he dejado para los líquenes, las rémoras y esos pájaros que van sobre los rinocerontes limpiándoles el lomo. Llevo mal lo de la complementariedad, que me terminen las frases, compartir el cepillo de dientes, o olvidar el “yo” y sustituirlo por un “nosotros”.
No tengo problemas en decir que prefiero estar sola a mal acompañada; y aunque todos parecen entenderlo, en realidad no es así. Y es entonces cuando empieza la procesión de amigos de un hermano del vecino de tu amiga, de los conocidos de tus primos y las presentaciones casuales y nada preparadas. Eso que siempre ves en alguna insulsa película americana se convierte en tu plan de sábado por la noche. Siete es un mal número para ir a cenar, te cuentan; y por eso redondean el número con un amago de hombre, que se sienta a tu lado y a modo de saludo sólo critica el vino que tomo. Como los otros seis son 3 parejas confesas y acarameladas (malditos traidores) permiten que mi acompañante se dedique a autoalabarse ante mí, mientras ellos se escabullen de tanta demostración de fuerza y virtudes.
Unas horas después y tras varias copas en distintos bares para soportar su monólogo-conversación-arenga sobre literatura y política internacional cuando lo único que yo quería era desconectar, bailar y pasarlo bien; decido irme, ya está bien de organismos de la ONU, críticas de películas coreanas y caras de intelectual constreñido y estreñido.
Como despedida me dedica una sonrisa inclasificable, un par de besos húmedos en las mejillas (no hay nada peor)y una frase lapidaria: “Me has caído bien. Creo que ambos somos muy parecidos. No estamos hechos para este mundo frívolo…¿verdad?”
Mis cejas arqueadas y perplejas aún no han vuelto a su posición habitual. Espero que se recuperen pronto de ese ¿¿¿piropo???

Anuncios

10 pensamientos en “¿y tu de que planeta vienes?

  1. un saludo precioso blog
    COMO LAS ÁGUILAS
    Aún al borde de su propia muerte el águila extiende ampliamente sus alas agigantando su figura. Cuando alguien con sus pies firmes en la tierra vea desde su poco más de metro y medio de altura, a un águila volando directamente hacia un temible frente de tormenta podría pensar en la “tonta” decisión del animal que no huye del fenómeno. Sin embargo desde la altura del águila la realidad es muy distinta. El águila sabe que frente a la tormenta, lo mejor que puede hacer es no volar dejándose perseguir continuamente por las grises nubes. Muy por el contrario se dirigirá de frente a ella, desplegará sus alas tan grandes como le sea posible con lo que el tempestuoso viento la empujará hacia arriba hasta que, luego de soportar durante un centenar de metros la oscuridad de la nube, por fin verá el sol y habrá dejado la temible tormenta a sus pies… De esta forma, cuando nos vemos circundado por un problema, lejos de tratar de huir temporalmente –en cuyo caso seremos constantemente perseguidos por él- podemos elegir desplegar nuestras alas… tomar conciencia de la grandeza de nuestra vida… de lo que verdaderamente somos… de nuestras reales capacidades… de aquello que está en nosotros mismos… Cuanto mayor sea el problema, más grande mostraremos nuestras alas, nuestra figura… y enfrentando la circunstancia podremos soportar el tempestuoso momento convencidos de que el sol nos espera arriba…
    Más aún… cuando el águila afronta el momento culminante de su vida, cuando avizora el momento del final de su existencia, lejos de amedrentarse, de recluirse, de cerrarse en si misma, realiza el mayor de los esfuerzos de toda su vida en desplegar sus alas hasta que la sombra que produzca sea la mayor jamás vista. Así se eleva hasta las mayores de las alturas donde encontrará el lugar que ella misma elige para su muerte. La última imagen que puedas tener de un águila siempre será la de la majestuosidad de su figura con sus alas extendidas. Si lo hace un maravilloso pero simple animal como el águila… ¿no será posible que esta sea la actitud en nuestras vidas?

    no lo he escrito yo pero tal vez te diga algo, yo soy asi

  2. sinpa- Atraigo a los desequilibrados, ya lo tengo asumido; o será que soy la única medianamente sobria a según que hora de la noche…
    mariorod- yo suelo seleccionar las tormentas a las que me enfrento, he aprendido que no siempre se puede ganar, a veces posarse en una rama no es tan grave…

  3. Y si, a veces somos de otro planeta, totalmente lejano de ese tipo que se te sienta al lado para decirte lo linda que sos yq ue noentiende el por que estas sola, es ahi, cuando con la mejor sonrisa le decis de la forma mas amable, que por gente como el estas sola, y el se queda mirandote con esa sonrisa de propaganda de pasta dental y te y ya no habla…la inteligencia, espanta a los hombres…
    besos de hadas….

  4. Me encanta lo que escribes, y cómo los escribes!
    Sin dudas eres muy inteligente, y dudo que eso asuste a nadie. Sugiere prudencia elegir las tormentas a las que uno enfrenta.
    En definitiva me gustas mucho !
    Además: “Me has caído bien. Creo que ambos somos muy parecidos. No estamos hechos para este mundo frívolo…¿verdad?”

    Besos
    pablo

  5. puntualizo, hablar no es lo mismo que escuchar un monólogo… aunque lo de realmente decisivo fue su tonillo pedante, a pesar de que yo era de “las suyas” jejeje

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s