Incerteza *

Abro la boca y no digo nada de lo que debería. Escribo y siempre me voy por las ramas. Incluso al pensar me engaño a mi misma con elaboraciones racionales complicadas. Todo esto es mucho más primitivo, más básico y común de lo que pensaba.
Me oculto ante mi misma; censuro y reprimo las palabras, niego y reniego de mi propia experiencia. Cuento lo que he vivido desapasionadamente, como lo haría un narrador externo, para amortiguar lo que siento. Me sitúo unos metros por detrás de mi propio cuerpo, no sea que me afecte, que me derrumbe si me mantengo en mis zapatos por un momento. Cierro los ojos y no veo oscuridad, todo son flashes de un pasado que parece alejarse más rápido cada día, a cada segundo, efecto Doppler maximizado, vértigo personal desorbitado…
Quiero ir al mar, a un acantilado particular, solo para gritar, nada más. Sin palabras, explicaciones o hipótesis de trabajo, sólo eso, chillar hasta no poder respirar. Puede que cuando quede sin aliento pueda expresar, por fin, que tengo miedo; que no sé que va a pasar hoy, mañana o en navidad. Decirte que el nudo de la garganta se tensa otra vez, que te echaré de menos, que no te quiero olvidar. Me marcho, se cierra la puerta, apago la luz, esto termina, otra cosa empezará. Tengo miedo y no existe ninguno plano que pueda consultar. Esto es tierra sin explorar, incógnita en los mapas, incertidumbre y sin datos que me vayan a tranquilizar. Respiro hondo.
– mucho suspiras-me dices- ¿estás preocupada?
– y respondo sonriendo- ¿tú crees? Que va….

*en portugués; incertidumbre.

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La conexión como siempre y como nunca, parece tener vida propia y voluntad suficiente para doblegarme. Trataré de vencer, pero por el momento estoy y a la vez no estoy.

4 pensamientos en “Incerteza *

  1. Un dolar por tus pensamientos….

    yo hace tiempo que voy buscando mi propio acantilado particular para gritar

    por cierto no sé si me equivoco pero hace tiempo creo q recibí un mail tuyo q descubrí el otro día… corrígeme sino es así

  2. -sinpa- siempre pensando en nada…cualquier dia me echará humo la cabeza
    -sr marqués- pequeñas historias, de esas que sólo se conocen al vivir en una ciudad. En todas hay gente como esa, pero en pocas se les recuerda tanto.
    -¿y si…?-te corrijo, te corrijo, no envie ningún mail, al menos que yo sepa….

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